Cuando conectas una empresa y sincronizamos su RCV, no tienes que postear documento por documento. La plataforma contabiliza sola lo que puede resolver con certeza y te deja marcado lo que necesita tu ojo.
Lo que se contabiliza solo
Los documentos que calzan sin ambigüedad —una factura de compra o venta con su cuenta clara según los roles del plan— quedan contabilizados al tiro. El balance, el diario y los estados se van llenando sin que hagas nada.

Lo que queda para revisar
Otros documentos necesitan tu criterio: una cuenta que la plataforma no puede deducir sola, un gasto que podría ir a más de una cuenta, o un dato que vino raro del SII. Esos quedan en una bandeja de revisión, marcados, para que los resuelvas tú.
Por qué es así
La idea es que confíes en lo automático sin perder el control: lo seguro se hace solo, lo dudoso lo decides tú. Mientras mejor vinculados estén los roles de tu plan de cuentas, menos documentos caen en revisión.